COMO DEJAR DE PROCRASTINAR Y EMPEZAR A SER FELIZ

¿Te ha pasado alguna vez el retrasar indefinidamente “esa llamada” de teléfono necesaria, posponer sine díe la importante conversación con un colega o jefe en el trabajo o utilizar esa frase tan socorrida de “el lunes empiezo”?

Me atrevo a asegurar que el 100% de las personas hemos caído en estos comportamientos de vez en cuando.  Pero si posponemos con frecuencia acciones que tenemos que realizar, entonces este comportamiento se convierte en un hábito en nuestras vidas y en una fuente de insatisfacción permanente.

¿Has notado cómo el procrastinar afecta a nuestro nivel de felicidad? Si, porque aunque no lo hagas, sientes una intranquilidad interna, un saber que hay algo pendiente, incluso un nudo en el estómago que impide que te relajes….y que con el tiempo se va “haciendo bola”.

¿Por qué procrastinamos si nos hace sentir mal?

Desde mi punto de vista, hay dos circunstancias principales que están detrás de este comportamiento:  el miedo y la tendencia natural de nuestro cerebro a ahorrar energía, es decir, a no esforzarse.

Si una acción que hemos de realizar, (por ejemplo llamar a clientes para hacer una venta), nos conecta con algún tipo de miedo(al rechazo, al fracaso…), de forma casi inconsciente buscamos excusas racionales que nos impiden hacer esa tarea (ahora no es la mejor hora, necesito tiempo para ver cómo se lo planteo..).  Y hay que reconocer, que para encontrar excusas somos inagotables!!!!

Por otra parte, a nuestro cerebro le gusta funcionar sin gastar apenas energía. Comenzar a practicar un nuevo hábito (como ir al gimnasio, dejar de fumar, cambiar nuestras rutinas diarias…) supone al principio un gran esfuerzo consciente y por tanto un gran consumo de energía.  En estos casos es cuando se activa una “vocecita” en nuestra mente que nos dice cosas como: el lunes empiezo, realmente hoy estoy muy cansado o qué mala suerte que justo hoy llueve.

7 pasos para eliminar la procrastinación de tu vida

  • Ten claras cuáles son tus prioridades: muchas tareas nos las “imponemos” porque pensamos que “tenemos” que hacerlas cuando realmente no son tan imprescindibles. Pregúntate, esto que estoy posponiendo, ¿de verdad quiero hacerlo o sólo siento que tengo que hacerlo?
  • Cada día “cómete al sapo más feo primero”: tal como dice Brian Tracy, si nada más levantarnos nos ponemos manos a la obra con la tarea que más nos cuesta, el resto del día estaremos llenos de energía y seremos más productivos.  Además, el cerebro está más descansado y más activo al comienzo del día con lo que también obtendrás mejores resultados.
  • No abras muchos frentes a la vez: tus objetivos importantes, trabájalos de uno en uno. Lo contrario crea dispersión en nuestra mente en vez de concentración.  Créeme, hoy por hoy no estamos programados para la multitarea.
  • Divide tus grandes objetivos en metas pequeñas: el cerebro se agobia cuando sólo ve grandes montañas que escalar.  Dile cómo ascender hasta la cumbre etapa por etapa.
  • No esperes a que todo sea perfecto para actuar: confórmate con que se den el 70-80% de las circunstancias ideales. Y esto también aplica al auto-perfeccionismo que nos exigimos cuando empezamos algo por primera vez.  Date un respiro. Hazlo, aunque no sea perfecto!!!
  • Dale frecuentemente instrucciones conscientes a tu cerebro de cuáles son tus objetivos: sé tu quien dirige tu vida ya que, si le dejas, tu mente inconsciente la dirigirá por ti sin que te des cuenta.  Repítele con frecuencia lo que quieres conseguir (“quiero ir al gimnasio 3 veces por semana”) hasta que notes que deja de ofrecer resistencia.
  • Sé consciente de que necesitarás echar mano a tu “fuerza de voluntad”: es el combustible que te hará despegar al principio. En poco tiempo, la nueva actividad se convertirá en un hábito y todo costará menos esfuerzo

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